"Camino en la nieve": Recorrido de una ficción. Cuenca 1993

 

 

 

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Nacido en Barcelona en 1971, desde muy joven se traslada a la tierra de sus padres, Ciudad Real.

 

Licenciado en Bellas Artes por la Facultad de BB.AA.  de Cuenca (1995), comienza a desarrollar una estrecha actividad expositiva con la Galería Fúcares de Almagro -Madrid, con la que debuta en la celebración de su XX Aniversario, junto a José Luís Carrascosa, Simeón Saíz Ruiz, José María Guijarro y Javier Baldeón.

 

Desde entonces ha participado en Ferias de Arte (ARCO, Arte Santander, etc) y en numerosas exposiciones tanto individuales como colectivas, formando parte su obra de colecciones como la del Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid, la UNED, el Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa de A Coruña, la Col lecció Testimoni de La Caixa, la Fundación Botí de la Diputación de Córdoba o la colección de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha entre muchas otras.

 

En 1998 obtuvo una Beca de Artes Plásticas en la Casa de Velázquez de Madrid, institución académica Francesa donde traba amistad con artistas como Roberto Coromina, Javier Garcerá  o el realizador Francés de animación Laurent Pouvaret.

 

Durante los años 1999, 2000 y 2001 y enlazando su periodo Madrileño, recibe una beca de artes plásticas del Ayuntamiento de Madrid que le lleva a la Residencia de Estudiantes. Estancia donde, además del proyecto plástico, comienza su andadura literaria, tomando contacto con poetas y compañeros residentes como: Álvaro García, Martín Rodríguez-Gaona, Joaquín Pérez Azaústre, David Mayor o Juan Manuel Artero, entre otros.

 

En el año 2003 recibe una Beca de Artes Plásticas del Ministerio de Asuntos Exteriores para la Academia de España en Roma.

 

"Telón Romano" fue su último libro de poemas publicado en 2009 por la librería-Editorial Zaragozana Cálamo.

 

 

Esencialmente, su pintura toma el referente conceptual de lo fotográfico en la imagen influenciado por artistas como Gerard Richter y la visión documental de la denominada “Escuela de Düsseldorf”, proyectando una reflexión acerca de la Historia, la progresiva pérdida de individualidad en el entorno urbano y las con-secuencias del progreso.

 

Esta estética de lo evanescente habla desde un escenario dramático y forzado de luz, en el que solo es posible el enunciado del relato y nada puede ser memoria sino construcción de una arquitectura de pequeñas resistencias. Fragmentos de un espacio desposeído e inhabitable, cuya visión recuerda el paso de la tempestad empujando las alas del ángel hacia el futuro, tal y como escribiera Walter Benjamin en su Ángelus Novus.